Vinos italianos



    Vinos italianos

    Características de los vinos italianos

    El vino es una bebida casi tan antigua como la civilización, que siempre ha señalado la elaboración agrícola italiana: la cosecha de la vid se encumbra a los tiempos de los egipcios. En el presente escrito les mostramos las principales características de los vinos italianos.

    Parece ser que, en la época prehistórica, la vid crecía abiertamente en los bosques, y que los hombres se educaron pronto a valorar el fruto de esta planta. Hasta que un día, eventualmente, alguien dejó de lado zumo de uva en un receptáculo y descubrió que había sobrellevado una extraña mutación: esa bebida causaba efectos placenteros. Pero, además del semblante convival, el vino tiene categoría desde el punto de vista religioso y ritual: debemos conmemorar los ritos de Dioniso en Grecia y de Baco en Roma. En estos casos, naturalmente, el vino estaba comedido únicamente a los hombres, puesto que las mujeres no lograban acercarse a ese líquido sacrificial, para ellas impuro. Es en esta etapa tan lejana que surgen las primitivas bases de los hoy conocidos vinos italianos.

    Vinos italianos distinguidos

    Los vinos italianos tintos, distinguidos por su sabor seco y denso, son convenientes para custodiar los platos rústicos -típicos de la cocina de Calabria- y las carnes cocidas. Los vinos blancos tienen sabor tierno y son ideales con platos a base de pescado y quesos frescos. Los vinos rosados tienen un sabor aromático y se ajustan a la perfección con las legumbres y las carnes blancas.

    La región del país que más vinos italianos produce es la de Véneto, una zona poseedora de una gran tradición vitivinícola y una variedad de vinos realmente importante contando también una gran calidad en los mismos.

    Las uvas habituales utlizadas en los vinos italianos son la Corvina veronesa, la Rondinella, la Molinara y la Raboso. Una variedad muy utilizada es la Garganega, a la cual se añaden frecuentemente el Trebbiano de Soave, que es una raza local, y el Toscano. Entre las otras cepas hallamos el Tocai, el Cortese, la Malvasia toscana, el Verduzzo (tanto el local, como el de Treviso y de Friuli). Pequeñas proporciones de otras variedades se manejan para la conseguir contrastes. También se plantan cepas importadas, como el Chardonnay, el Merlot, el Cabernet (Franc y Sauvignon), el Pinot y el Riesling. El Merlot, muy propagado en la zona de Burdeos, fue la primera cepa francesa que se estableció en gran escala en el país. Numerosos productores se consagraron a explotar sus grandes potencialidades, fabricándolo en estado puro o junto a su compañero de siempre, el Cabernet.

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