La venta de corsés es una de las principales protagonistas del mercado de lencería erótica. El estilo pin up, del que son embajadoras la bailarina Dita Von Teese o la bella presentadora Pilar Rubio, ha provocado el auge de los corpiños y los corsés entre el sector femenino.
La historia del corsé nos retrotrae siglos atrás, en los diseños eran tan aparatosos que representaban un calvario para sus adeptas hasta el punto de considerar que existió una dictadura del corsé.
Si embargo, en la actual venta de corsés los modelos han evolucionado tanto que, pese a la presión que deben ejercer para definir la silueta, resultan bastantes cómodos y muy favorecedores. Se trata de lencería erótica que estiliza y moldea la figura mejorando notablemente su forma por motivos estéticos o de salud.
La venta de corsés se sustenta sobre tres bastiones fundamentales: medicina, moda y fetichismo.
Los corsés medicinales ayudan a mejorar problemas de columna (desviaciones, escoliosis o espondilolistesis) o lesiones internas que puedan tratarse y evolucionar positivamente con la inmovilización de la zona, aunque siempre deben utilizarse bajo supervisión facultativa. En este sentido, habría de utilizarse un corsé ortopédico bajo receta médica.
La venta de corsés en tiendas de lencería supone el principal volumen del negocio de esta prenda de culto. El uso del corsé suele estar orientado a afinar la silueta para moldearla, remarcando la cintura de sus usuarias.
La venta de corsés, en definitiva, debe su éxito a su poder para resaltar las curvas, reducir la cintura y marcar el la cadera y el busto, aunque antaño se llevara para disimular precisamente estos atributos femeninos.
Los corsés, que suelen ir acompañados de ligueros, pueden comenzar encima o debajo del pecho y finalizar en las caderas o, incluso, en las rodillas. Asimismo, existe una variante de “mini corsé” que sólo cubre la zona de la cadera.
En cuanto a la venta de corsés para su uso como prenda fetiche, cabe destacar que se trata de la variante menos utilizada, limitada a mujeres que desean afinar su cintura hasta extremos poco saludables, con medidas que oscilan entre los 40 y los 43 centímetros de contorno.
El corsé, como cualquier pieza de lencería sexy que se precie, debe destacar los atributos de quien lo lleve sin restarle libertad de movimiento, porque sensualidad y comodidad no son rivales, sino aliadas en la batalla del erotismo y la venta de corsés.
M. J. S. V. -Qweb