El perfil del comprador habitual de corpiños y corsés se corresponde con mujeres y hombres de entre 25 y 55 años de media, de lo que se desprende que se trata de personas sexualmente activas que buscan potenciar su atractivo o el de su pareja. La venta de corpiños y corsés no se ve sustancialmente afectada por una época del año concreta y las estadísticas apuntan que no influye demasiado la estacionalidad en las colecciones, ya que no suelen adquirirse las colecciones según las temporadas sino en función de las tendencias, tal y como se desprende de datos extraídos de varios estudios del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX). Según fuentes consultadas las consumidoras europeas tienden a adquirir más lencería sexy de alta calidad pero en un volumen inferior a antaño. Así, la venta de corpiños y corsés se ha visto beneficiada por esta nueva tendencia, ya que las clientas son exigentes a la hora de elegir su lencería: buscan prendas favorecedoras "sin olvidar la comodidad y funcionalidad". Las mujeres que más participan de la venta de corsés y corpiños, al ser las que más valoran la ropa interior bonita son las jóvenes de entre 20 y 29 años, seguidas de las mujeres de 30 a 39 años y las adolescentes.
A la hora de decantarse por una venta de corpiños y corsés de una marca concreta, la variable más influyente suele ser el precio. Asimismo ésta pieza de ropa interior suele despertar más interés entre las mujeres de menor edad, mientras que los consumidores masculinos no suelen presentar grandes picos diferenciadores por edad. Las mujeres alemanas, por ejemplo, tienen de media tres bodys, corsés o corpiños en su hogar, aunque todavía no llega a la media del consumo de sujetadores y braguitas, porque los primeros se reservan para ocasiones especiales. La venta de corpiños y corsés se integra en el segmento de "Lencería de Noche", que en países como Francia representa el 14% de las ventas del sector. El consumo en general de lencería femenina se ha centrado en el país galo en ropa interior de mayor calidad y precios más altos.
Las mujeres de entre 15 a 44 años son las principales consumidoras de lencería, a partir de esa edad desciende para volver a repuntar en clientas de entre 55 y 65 años. La venta de corpiños y corsés, así como de otra lencería íntima, está sufriendo un receso inferior al esperado porque en tiempos difíciles las mujeres necesitan sentirse más atractivas ya que está demostrado que los encuentros íntimos ayudan a relajar tensiones. |