Carece de consecuencia, por consiguiente, el tamaño de las empresas familiares, que puede ser tanto una pyme como una gran compañía, así como el carácter de la misma, que comprende tanto a las empresas individuales como a las constituidas como sociedad. Lo verdaderamente decisivo a la hora de calificar las empresas familiares son dos cosas: una, la capacidad de inspección –político- que sobre la misma logren ejercer una o varias familias (empresa unifamiliar o multifamiliar, según el caso); dos, la ambición de los potentados de que la empresa se extienda en manos de la propia familia mediante la afiliación de la siguiente generación familiar a la propiedad y, en su caso, a la gestión o al gobierno de la misma. Afiliación, que cuando se planea adecuadamente, se lleva a cabo mediante la fundación de un protocolo familiar. Características de la gestión de las empresas familiaresPor tanto, la gestión de las empresas familiares puede estar en manos de terceros sin que por ello la empresa derroche el carácter familiar. Por otra parte, la Asamblea General GEEF, alabada el pasado día 27 de marzo de 2008, ha consensuado la siguiente percepción de empresa familiar: "Una compañía, tenga el tamaño que tenga, es empresa familiar si: La mayoría de los votos son propiedad de la persona o personas de la familia que instauró o instauraron las empresas familiares, o son propiedad de la persona que posee o ha adquirido el capital social de la empresa; o son posesión de sus esposas, padres, hijo o herederos directos del hijo. La mayoría de los votos consiguen ser directos o indirectos. Al menos un delegado de la familia o pariente se notifica en la gestión o gobierno de la compañía. A las compañías tasadas se les aplica la definición como empresas familiares si la persona que instituyó o obtuvo la compañía (su capital social), o sus familiares o descendientes poseen el 25% de los derechos de voto a los que da derecho el capital social. Características que dejan bien en claro de qué se trata una empresa familiar. |